El crédito personal es un préstamo al consumo concedido por entidades financieras sin garantía hipotecaria específica sobre un inmueble, destinado a necesidades personales como reformas menores en vivienda, pago de enganches para compra de inmuebles o gastos asociados a operaciones inmobiliarias, con importes limitados (hasta 50.000-60.000 €), plazos cortos (1-8 años) y tipos de interés más altos (5-12% TIN) que los hipotecarios debido al mayor riesgo para el banco.
A diferencia del crédito hipotecario, no está regulado por la LCCI y no hipoteca el inmueble, basándose en la solvencia personal del solicitante (nóminas, aval o codeudor), lo que lo hace más ágil pero costoso y con menor cuantía para financiación inmobiliaria. Se usa frecuentemente como complemento para cubrir el 20% restante en compras de vivienda cuando la hipoteca no alcanza el 100%.
« Volver al Glosario