La categoría constructiva es la clasificación que se otorga a los inmuebles y edificios en función de sus materiales, calidades, diseño, antigüedad, instalaciones y nivel de acabados. Este criterio, establecido por técnicos y organismos públicos, afecta directamente al valor catastral, al precio de venta, alquiler y a los impuestos asociados a la propiedad (IBI, transmisiones, etc.).
Las categorías constructivas pueden ir desde básica a lujo, y determinan tanto el uso permitido como las exigencias regulatorias y los requisitos de conservación o reforma.